ISDI respondió a la convocatoria de comentarios sobre el provisional «Grupo de Elaboración de Directrices de la OMS para los alimentos ultraprocesados». Puede leerlos íntegramente a continuación.
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La International Special Dietary Foods Industries (ISDI) desea agradecer a la OMS la oportunidad de comentar el estado actual del Grupo de Elaboración de Directrices para los denominados «alimentos ultraprocesados». Como principal asociación internacional que representa a los alimentos para regímenes especiales, deseamos llamar la atención de la OMS sobre esta cuestión.
Garantizar una experiencia equilibrada y diversificada dentro del grupo de expertos de la OMS
La intención de la OMS es desarrollar una «definición operativa de los alimentos ultraprocesados más objetiva que la utilizada actualmente, que proporcione a los reguladores y los responsables políticos un método intuitivo y simplificado para evaluar si un alimento concreto es UPF o no.[1]»
El concepto de grado de procesamiento de los alimentos va más allá de la dieta y la nutrición y requiere una perspectiva holística. Elaborar una definición operativa y objetiva que resulte práctica para su uso regulatorio exige una experiencia diversa. Desde nuestro punto de vista, es importante que el grupo de expertos incluya una representación más amplia en disciplinas clave como la ciencia y la tecnología de los alimentos, el procesamiento de alimentos, las ciencias sociales y del consumo, la toxicología alimentaria y la seguridad alimentaria. Estas áreas son fundamentales para comprender cómo el procesamiento contribuye a la calidad nutricional, la seguridad, las propiedades sensoriales, la accesibilidad y la idoneidad para las distintas necesidades de la población.
Además, sugerimos respetuosamente que la OMS considere la inclusión de expertos de autoridades nacionales competentes y de sus organismos científicos asesores independientes —como la ANSES de Francia, el Comité Asesor de las Guías Alimentarias de los Estados Unidos, el SACN del Reino Unido, el BfR de Alemania y la AESAN de España— que cuentan con trabajos consolidados sobre el concepto de los denominados «alimentos ultraprocesados» y otros campos relevantes, para enriquecer el debate y garantizar que las recomendaciones sean integrales y equilibradas.
Promover la transparencia y la inclusión en el proceso
ISDI valora la transparencia en la selección de expertos y anima a que se aclaren los criterios utilizados para los nombramientos. Observamos que el grupo actual parece compartir perspectivas similares sobre el tema, lo que puede limitar la diversidad de puntos de vista científicos. Una gama más amplia de perspectivas fomentaría un diálogo constructivo y reforzaría la solidez de las directrices y la objetividad de la definición propuesta.
También reconocemos que los conflictos de intereses pueden ir más allá de los vínculos financieros e incluir posiciones intelectuales moldeadas por una vinculación académica o profesional previa. Abordar estas consideraciones ayudará a mantener la confianza y la credibilidad del proceso.
Reconocer el papel del procesamiento para satisfacer las necesidades nutricionales y de seguridad
El procesamiento desempeña un papel esencial en la producción de alimentos que satisfacen requisitos dietéticos específicos y garantizan la seguridad alimentaria. Los alimentos para regímenes especiales, tal como los define el Codex Alimentarius[2], se procesan o formulan especialmente para atender condiciones fisiológicas particulares o necesidades de salud. Para grupos vulnerables como los lactantes, los niños de corta edad y los pacientes, el procesamiento es indispensable para la seguridad y la adecuación nutricional. Sin el procesamiento, las empresas no podrían ofrecer productos de nutrición especializada.
Además, el procesamiento hace posibles intervenciones de salud pública como el enriquecimiento para combatir las deficiencias de micronutrientes[3] y respalda iniciativas como la eliminación de las grasas trans industriales[4]. Estos ejemplos ilustran que el procesamiento puede ser una herramienta positiva para mejorar los resultados de salud.
Advertimos que crear definiciones excesivamente amplias de los denominados «alimentos ultraprocesados» podría restringir de forma inadvertida el acceso a alimentos seguros y nutricionalmente necesarios, en particular para las poblaciones vulnerables. Recomendamos que la OMS lleve a cabo una evaluación de impacto para valorar las posibles consecuencias imprevistas al elaborar sus directrices.
Conclusión
ISDI anima a la OMS a adoptar un enfoque inclusivo y basado en la evidencia que refleje todo el espectro del conocimiento científico. Al integrar experiencias y perspectivas diversas, las directrices pueden servir mejor a los objetivos de salud mundial y seguir siendo pertinentes para todos los grupos de población.
[1] Véase CX/CAC 25/48/15 Cuestiones planteadas por la OMS y la FAO (enlace)
[2] CXS 146-1986 Norma General para el Etiquetado y Declaración de Propiedades de los Alimentos Preenvasados para Regímenes Especiales
[3] Véase la vitamina D como ejemplo – Directriz de la OMS sobre el enriquecimiento de aceites y grasas comestibles con vitaminas A y D para la salud pública