Atención nutricional y envejecimiento saludable

Una buena nutrición es fundamental para la salud, el bienestar, la capacidad funcional y la calidad de vida a todas las edades. A lo largo de la vida, las personas pueden experimentar dificultades nutricionales por diferentes motivos. Es especialmente importante comprender dos conceptos relacionados pero distintos: las deficiencias nutricionales y la desnutrición relacionada con la enfermedad.

Las deficiencias nutricionales son frecuentes en la población general y resultan especialmente relevantes en el contexto del envejecimiento saludable. La desnutrición relacionada con la enfermedad, en cambio, es una afección clínica que surge como consecuencia de una enfermedad. Aunque distintas, ambas afecciones están estrechamente relacionadas: las deficiencias nutricionales reducen las reservas nutricionales y aumentan la vulnerabilidad a la desnutrición relacionada con la enfermedad cuando esta aparece.

Una atención nutricional eficaz, que incluya el uso adecuado de productos de nutrición especializada, es por tanto un componente esencial del envejecimiento saludable y de la atención centrada en el paciente.

Las deficiencias nutricionales a lo largo de la vida

Las deficiencias nutricionales se producen cuando la ingesta, la absorción o la utilización de nutrientes específicos —como la energía, las proteínas, las vitaminas o los minerales— es insuficiente para satisfacer las necesidades del organismo. Pueden desarrollarse de forma gradual y a menudo pasan desapercibidas, especialmente cuando los síntomas son leves o inespecíficos.

Lactancia y primera infancia

Durante las primeras etapas de la vida, una nutrición adecuada es esencial para el crecimiento, el desarrollo inmunitario y la función cognitiva. Las deficiencias nutricionales pueden surgir debido a una ingesta inadecuada, dificultades de alimentación, infecciones o afecciones médicas subyacentes. Si no se abordan, las deficiencias durante este periodo pueden afectar al crecimiento y al desarrollo, con posibles consecuencias a largo plazo.

Infancia y adolescencia

Los periodos de crecimiento rápido aumentan las necesidades nutricionales. Una mala calidad de la dieta, unos patrones alimentarios restrictivos, las enfermedades o el aumento de las necesidades fisiológicas pueden dar lugar a deficiencias de energía, proteínas, hierro, yodo, vitamina D u otros micronutrientes, con posibles efectos en el desarrollo físico, el aprendizaje y la salud en general.

Edad adulta

En la edad adulta, las deficiencias nutricionales pueden desarrollarse debido a factores del estilo de vida, una calidad inadecuada de la dieta, afecciones gastrointestinales o el aumento de las necesidades relacionadas con el estrés o las enfermedades. Aunque las personas puedan parecer por lo demás sanas, un estado nutricional subóptimo puede reducir la resiliencia y aumentar la susceptibilidad a las enfermedades.

Vejez y envejecimiento saludable

Las deficiencias nutricionales son especialmente frecuentes en las personas mayores. Los cambios fisiológicos relacionados con la edad, la reducción del apetito, los cambios en el gusto y la digestión, las afecciones crónicas, la polifarmacia, el aislamiento social y el acceso limitado a alimentos nutritivos contribuyen a una ingesta inadecuada.

La desnutrición relacionada con la enfermedad

La desnutrición relacionada con la enfermedad es una afección médica que se desarrolla como consecuencia directa de una enfermedad o lesión. Se caracteriza no solo por una ingesta insuficiente, sino también por procesos impulsados por la enfermedad, como la inflamación, la alteración del metabolismo, la absorción deficiente o el aumento de las necesidades nutricionales.

La desnutrición relacionada con la enfermedad suele asociarse con:

  • Pérdida de peso no intencionada
  • Pérdida de masa y fuerza muscular
  • Deterioro funcional y recuperación más lenta
  • Peores resultados clínicos y un mayor uso de la atención sanitaria

A diferencia de las deficiencias nutricionales en personas por lo demás estables, la desnutrición relacionada con la enfermedad no suele poder tratarse únicamente con medidas dietéticas. Requiere una atención nutricional médica estructurada, que incluye el uso adecuado de alimentos para usos médicos especiales (FSMP), bajo la supervisión de un profesional médico.

Envejecimiento saludable

El envejecimiento saludable se centra en mantener la capacidad funcional y el bienestar a medida que las personas envejecen. La nutrición desempeña un papel central en este proceso, principalmente mediante la prevención y corrección de las deficiencias nutricionales.

Al mantener un estado nutricional adecuado a lo largo del tiempo, las personas pueden crear y preservar reservas nutricionales que:

  • Favorecen la función física y cognitiva
  • Mejoran la resiliencia frente a las enfermedades
  • Reducen el riesgo y la gravedad de la desnutrición relacionada con la enfermedad

Por tanto, prestar atención temprana a la nutrición en la vejez es una estrategia preventiva clave, que ayuda a proteger la salud y la independencia y a reducir cargas evitables para los sistemas de salud.

El papel de los alimentos para usos médicos especiales (FSMP)

Para algunas personas, las necesidades nutricionales no pueden satisfacerse únicamente con alimentos normales. En estos casos, los alimentos para usos médicos especiales (FSMP) son una parte esencial de la atención nutricional.

Los FSMP son alimentos especialmente procesados o formulados para el tratamiento dietético de los pacientes, incluidos los lactantes, y están destinados a utilizarse bajo supervisión médica para satisfacer necesidades nutricionales determinadas por criterios médicos.

Nutrición enteral (alimentación por sonda)


La nutrición enteral, o alimentación por sonda, consiste en administrar fórmulas nutricionalmente completas directamente en el tracto gastrointestinal cuando la ingesta oral es inadecuada o insegura, pero la digestión y la absorción siguen siendo funcionales. Puede utilizarse a corto o largo plazo. Las fórmulas van desde las alimentaciones completas estándar hasta opciones especializadas para necesidades más elevadas de energía, proteínas o casos de malabsorción, administradas por vías como las sondas nasogástricas, de gastrostomía o de yeyunostomía, con una supervisión multidisciplinar y un control cuidadoso.

Suplementos nutricionales orales


Los suplementos nutricionales orales (SNO) son alimentos para usos médicos especiales que se toman por vía oral para aumentar la ingesta de energía y nutrientes cuando los alimentos habituales son insuficientes. Disponibles en forma de líquidos, semisólidos o polvos, aportan energía, proteínas y micronutrientes concentrados en volúmenes pequeños. Los SNO pueden ser nutricionalmente completos o complementarios, con formulaciones adaptadas a necesidades clínicas específicas, y suelen utilizarse junto con el asesoramiento dietético, el tratamiento de los síntomas y un seguimiento continuo.

Alimentos para usos médicos especiales destinados a lactantes


Los alimentos para usos médicos especiales (FSMP) para lactantes son productos especializados que se utilizan bajo supervisión médica para tratar afecciones en las que la alimentación normal es insegura o insuficiente, como la alergia grave, los trastornos metabólicos, las enfermedades gastrointestinales, la malabsorción o la prematuridad. A diferencia de los alimentos infantiles estándar, pueden utilizar proteínas extensamente hidrolizadas o aminoácidos, grasas o carbohidratos modificados y nutrientes rigurosamente controlados, y algunos están formulados para ser nutricionalmente completos y adecuados como fuente principal de alimento.

Alimentos terapéuticos listos para su uso


Los alimentos terapéuticos listos para su uso (ATLU) son productos densos en energía y ricos en micronutrientes que se utilizan para tratar la malnutrición aguda grave en entornos específicos. Son estables a temperatura ambiente, no requieren cocción ni refrigeración y aportan altos niveles de energía, proteínas y micronutrientes esenciales en volúmenes pequeños. Los ATLU suelen utilizarse en el marco de programas humanitarios, comunitarios o clínicos estructurados, en particular donde el acceso a la atención sanitaria, el agua potable o las instalaciones de cocina es limitado, lo que garantiza una distribución segura y una ingesta de nutrientes predecible durante el tratamiento.

Prevención y tratamiento a lo largo del continuo asistencial

Prevenir las deficiencias nutricionales y crear resiliencia nutricional son aspectos centrales para el envejecimiento saludable y para reducir la vulnerabilidad a la desnutrición relacionada con la enfermedad. La identificación temprana del riesgo nutricional —en particular durante una enfermedad, una hospitalización o las transiciones asistenciales— permite una intervención oportuna y puede evitar el deterioro. Cuando se produce una desnutrición relacionada con la enfermedad, se requiere una atención nutricional médica estructurada, que incluye la evaluación, planes de atención individualizados y el uso adecuado de alimentos para usos médicos especiales bajo supervisión médica.

Mantener las mejoras nutricionales depende de la continuidad de la atención y de un seguimiento continuo en los distintos entornos, respaldado por una colaboración de base científica entre los responsables políticos, los profesionales sanitarios, los pacientes, la industria de la nutrición médica y otras partes interesadas.